Es un mito antiguo que la lengua tiene áreas especiales para lo dulce, agrio, salado y amargo. ¡De hecho, todas tus papilas gustativas, que están por toda la lengua, pueden sentir todos los sabores! Luego, tu cerebro ayuda a interpretar los sabores que comes.
¡La sangre siempre es roja! La sangre con mucho oxígeno es de color rojo brillante, y la que tiene poco oxígeno es rojo oscuro. Las venas se ven azules a través de la piel por cómo se refleja la luz y cómo lo ven nuestros ojos. ¡Es una ilusión óptica!
Cuando naces, tienes aproximadamente 300 huesos en tu cuerpo. A medida que creces, algunos de estos pequeños huesos se fusionan, especialmente en el cráneo y la columna vertebral. Cuando llegas a ser adulto, tienes 206 huesos. ¡Estos huesos extra en los bebés los hacen más flexibles mientras crecen y se mueven!
¡Eso no es cierto! La idea de que solo usamos una pequeña parte de nuestro cerebro es un mito muy popular. Los estudios demuestran que usamos casi todas las partes del cerebro cada día, ¡incluso cuando dormimos! Las diferentes partes del cerebro son responsables de cosas diferentes, como pensar, sentir, movernos y respirar, y todas trabajan juntas sin parar.
¡Es verdad! Durante el día, la gravedad presiona los discos blandos de tu columna vertebral. Cuando te acuestas a dormir, se relajan y se expanden de nuevo, lo que hace que te despiertes un poquito más alto.
Los músculos de los ojos son los más rápidos del cuerpo.
¡Es verdad! Los músculos que mueven tus ojos son los más rápidos de todo el cuerpo. Pueden hacer que tus ojos se muevan a la velocidad del rayo para que puedas ver cosas diferentes a tu alrededor. ¡Imagina lo rápidos que deben ser para que puedas seguir una pelota o leer un libro!
¡Es cierto! La superficie de tus dientes, llamada esmalte, es el material más duro de todo tu cuerpo. ¡Incluso es más fuerte que tus huesos! El esmalte es súper importante para proteger tus dientes cuando masticas, así que no olvides cepillártelos todos los días para mantenerlo fuerte y sano.
¡La piel es tu órgano más grande! Cubre todo tu cuerpo y es superimportante. La piel te protege de la suciedad y los gérmenes, te ayuda a sentir el calor y el frío, y asegura que no pierdas líquidos. ¡Imagina que un órgano tan grande e importante esté en todo tu cuerpo por fuera!
¡Es cierto! Tus ojos reciben la luz y, de hecho, crean una imagen que está al revés. Pero tu cerebro inteligente la voltea superrápido para que veas todo de la manera correcta. ¡Es como un pequeño truco que el cerebro hace por nosotros!
Tu cuerpo tiene suficiente hierro para hacer un clavo pequeño.
¡Es verdad! El cuerpo de un adulto contiene en promedio entre 3 y 5 gramos de hierro. La mayor parte del hierro está en tus glóbulos rojos y ayuda a transportar oxígeno en el cuerpo. Si pudieras juntar todo el hierro, ¡sería suficiente para formar un pequeño clavo de metal!
¡Falso! Tu sangre siempre es roja, sin importar cuánto oxígeno tenga. Cuando la sangre tiene poco oxígeno, es de un rojo oscuro, casi un poco marrón rojizo. Cuando tiene mucho oxígeno, es de un rojo brillante y claro. Las venas que vemos a través de la piel pueden parecer azuladas, pero eso se debe a cómo la luz se refleja a través de la piel y no al color de la sangre.
¡Falso! Las partes de tu pelo y tus uñas que ves y cortas son en realidad células muertas. Están hechas de una proteína fuerte llamada queratina. Solo las raíces debajo de la piel están vivas y hacen que crezcan.
¡Falso! La sangre siempre es roja. Cuando la sangre tiene mucho oxígeno, es de un rojo brillante. Cuando tiene menos oxígeno, es de un rojo oscuro. Las venas se ven azules porque la luz que atraviesa la piel hace que parezcan azules a nuestros ojos, no porque la sangre sea realmente azul.
Es una idea muy común, ¡pero es falsa! La lengua es súper flexible y puede trabajar mucho sin cansarse, pero no es el músculo más fuerte. Otros músculos son más fuertes, dependiendo de cómo lo midas. El músculo de la mandíbula (masetero) es el que hace más fuerza cuando muerdes. Y los músculos de las piernas y el trasero son más fuertes para levantar cosas pesadas o saltar.
¡Es cierto! Cuando la luz entra en tus ojos, la lente gira la imagen boca abajo en la retina. ¡Pero no te preocupes! Tu cerebro es muy bueno para enderezar la imagen rápidamente, ¡así que ves el mundo exactamente como debe ser!
¡Es cierto! Cuando naces, tienes aproximadamente 300 huesos en el cuerpo. Muchos de ellos son pequeños y blandos. A medida que creces, algunos de estos huesos se unen para formar huesos más grandes y fuertes. Por eso, un adulto solo tiene 206 huesos.
Tu corazón trabaja sin parar, ¡incluso cuando duermes! Bombea sangre por todo tu cuerpo para darle oxígeno a tus músculos y a tu cerebro. Que lata tantas veces cada día demuestra lo increíblemente trabajador que es tu corazón.
¡Es cierto! Durante el día, la gravedad comprime un poco las pequeñas almohadillas (cartílagos) entre tus vértebras. Cuando duermes, tu espalda se estira de nuevo, ¡y te haces un poquito, poquito más alto por la mañana que por la noche!
Tu cerebro puede sentir dolor igual que el resto de tu cuerpo.
¡Falso! Puede sonar extraño, pero tu cerebro en realidad no puede sentir dolor. El tejido cerebral en sí mismo no tiene receptores de dolor. En cambio, el cerebro es el que recibe y entiende las señales de dolor de *otras* partes del cuerpo. Así que, si te golpeas la rodilla, es tu cerebro el que te dice que te duele, ¡pero el cerebro mismo no puede sentir dolor!
Los humanos solo usamos el 10% de nuestro cerebro.
¡Es una idea equivocada muy común! En realidad, usamos casi todo nuestro cerebro, incluso cuando dormimos. Diferentes partes del cerebro están activas en distintos momentos para que podamos pensar, sentir, movernos y aprender cosas nuevas. Ninguna parte está sin usar y el cerebro siempre está trabajando a tope.